La fructosa en la alimentación

 

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un azúcar presente de forma natural en las frutas y la 00649f985881miel.                         Sin embargo, un exceso de este hidrato de carbono tan frecuente en la alimentación y con un nombre tan apacible puede generar alteraciones metabólicas con efectos perjudiciales para la salud.

 

¿Cómo actúa en nuestro organismo?

Podemos encontrar fructosa unida a glucosa, dando lugar a sacarosa, o lo que es lo mismo, el azúcar de mesa (el mismo que añades al café).

La glucosa, de sobra conocida, es el fructosacombustible por excelencia, utilizado como principal fuente de energía por todas las células del organismo. Su presencia en sangre (glucemia) después de una ingesta de alimentos provoca la secreción de la hormona insulina, encargada de favorecer el transporte de esta glucosa a las células (entre ellas a los hepatocitos del  hígado, donde se almacenará en forma de glucógeno hepático).

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Sacarosa

Sin embargo, la fructosa no desencadena una respuesta igual que la glucosa en el organismo, ya que los niveles elevados de fructosa en sangre no provocan la misma secreción de insulina. Una dieta que sustituya hidratos de carbono como glucosa o almidón por grandes cantidades de fructosa podría, a la larga, generar una resistencia a la insulina con sus correspondientes consecuencias para la salud. Esto estaría causado por la apariencia de un caso clínico conocido como hígado graso. La mencionada resistencia a la insulina podría propiciar el desarrollo de una diabetes tipo II.                       También se ha comprobado que una cantidad elevada de fructosa inhibe la sensibilidad a la leptina (hormona que controla el apetito).

Los problemas vienen cuando se consumen alimentos que no poseen fructosa de forma bebidas_refrescosnatural sino que les ha sido añadida con el fin de hacerlos más dulces. Como hemos mencionado, con el aporte de fructosa no se eleva la glucemia y este azucar puede entrar en las células sin necesidad de que actúe la insulina. Por lo tanto, si hay un exceso y no necesita ser consumida para producir energía (porque se utilizará principalmente glucosa), el hígado activará vía lipogénica y chococlackla consecuente formación de triacilglicéridos que se acumularán en forma de grasa o irán a la circulación sanguínea aumentando los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 

Metabolismo de la fructosa

En el hepatocito, la fructosa es fosforilada (a fructosa 1-fosfato) por la enzima fructoquinasa y su producto dará lugar a dos metabolitos, el gliceraldehído y la dihidroxiacetona-fosfato, ambos precursores de la vía lipogénica, lo que supone un aumento de las LDL y VLDL (lo que conocemos como colesterol malo) y los triglicéridos en sangre.

En un principio, debido a su bajo índice glucémico, se pensó que la fructosa sería el sustituto ideal de la glucosa para casos de diabetes. Sin embargo se comprobó que este efecto beneficioso estaba contrarrestado por el aumento de riesgo cardiovascular que provocan los productos finales de su metabolismo, el aumento de ácido úrico o la posibilidad de desarrollar una diabetes tipo II.

Hay que destacar que el consumo de fructosa no es para nada perjudicial en circunstancias normales (como la fructosa que aportan las frutas)  y que estas manifestaciones clínicas de desórdenes metabólicos obedecen a casos en los que haya un aporte excesivo a causa de una sobrealimentación con productos endulzados con fructosa y una dieta rica en grasas.

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